30 enero, 2013

COSAS PEQUEÑAS.


 Me llego este documento en power, que quiero compartir con vosotros, últimamente, todo lo que conocemos se está desmoronando a nuestro paso y desgraciadamente está dejando un sinfín de infortunios  y de disgustos en todos los ámbitos, olvidándonos siempre de las cosas más sencillas.
  ¿ Pero cómo se pueden ver las cosas más sencillas, si hay gente que no puede pagar ni el recibo de la luz ¿.
  Desde este mi espacio, os quiero dar un poquito de luz, y después ¿ Que ¿. Nos quedará a nuestro lado cuando todo se lo haya llevado esta jodida crisis, ¿ Lo habéis pensado ¿, pues parad un momento y respirad, simplemente respirad.

Un niño pequeño quería conocer a Dios.
Sabía que tendría que hacer un largo viaje hasta donde El vive, asi que guardo en su maleta pastelitos, galletas refresco y fruta… y empezó su andadura.
Cuando había caminado unas horas, se encontró con una mujer anciana. Estaba sentada en un banco del parque, sola contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban migajas de pan que ella les arrojaba.
El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta, comenzó a beber uno de sus refrescos cuando noto que la anciana le miraba, asi que le ofreció uno de ellos. Ella agradecida lo acepto y le sonrió. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, asi que le ofreció entonces uno de sus pastelillos.
De nuevo ella le sonrió.
El niño estaba encantado, y se quedo toda la tarde junto a ella, comiendo y sonriendo, aunque sin hablar una palabra.
Cuando oscurecía, el niño se levanto para irse, dio algunos pasos, pero se detuvo., dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo, ella después de abrazarlo, le dedico la más grande sonrisa de su vida.
Cuando el niño llego a su casa, su madre se quedo sorprendida de la cara de felicidad que traía. Entonces le pregunto:
-      Hijo, ¿ qué hiciste hoy que te hizo tan feliz ¿.
El niño le contesto:
-      Hoy almorcé con Dios.
Y antes de que su madre reaccionara, añadió:
-      Y ¿ sabes ¿ ¡ Tiene la sonrisa más hermosa que nunca he visto ¡.

Mientras tanto la anciana, también radiante de felicidad, regreso a su casa.
Su hijo se quedó sorprendido de la expresión de paz que reflejaba en su cara, y le pregunto:
-      Mama, ¿ qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz ¿.
-      La anciana le contesto:
-      - Comí pastelitos de chocolate con Dios, en el parque…
Y antes de que su hijo respondiera, añadió:
-      Y ¿ sabes ¿, ¡ Es más joven de lo que yo pensaba ¡…


                                   MORALEJA
1.     Con frecuencia, no damos importancia al poder de un abrazo, de una palmada en la espalda.
2.    De una palmada en la espalda
3.    De una sonrisa sincera,
4.    De una palabra de aliento.
5.    De un oído que escucha
6.    De un cumplido sincero
7.    O del acto más pequeño de preocupación…

Mas todos esos detalles tienen el mágico poder de cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y hacerla feliz.
( moraleja que yo comparto José Pedro Porras ).

Todas las personas llegan a nuestras vidas por una razón, bien sea por un tiempo o se quedan para toda una vida.
¡ Recíbelos a todos por igual ¡.

COLABORADOR ANONIMO



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