26 octubre, 2012

DESCRIMINACION EN EL CENTRO COMERCIAL


 Mañana mismo tenemos una boda y aunque Toñi tenía todo controlado, todavía me faltaba la camisa.
Yo tenía una de manga corta, pero como había dicho el hombre del tiempo que esta noche bajaba 8 grados la temperatura, no iba a ir yo con esa camisa, a un sitio de etiqueta, asi pues: - me tocaba comprarme una nueva.
  No tenía ni ganas de probarme ninguna, pero la ilusión de ver a mi amor contenta, hizo nuevamente en mi mella y decidido, entramos en la primera tienda. Cogimos unas cuantas camisa y la que no me quedaba estrecha, no me abrochaba del cuello, pero no pasaba nada, el centro comercial es muy grande y teníamos tiempo, pues Alba se había quedado con su hermano y ya llevábamos tiempo sin estar el uno con el otro, y sin prisas ( agarrados siempre de la mano ), recorrimos como dos adolescentes una y otra tienda, pero nada, siempre lo mismo, los fabricantes se olvidaron de las personas grandes como yo, estos 113 kilos de peso, no cabían en ninguna camisa.
  Menos mal que en la última tienda, que decidimos entrar, después de dirigirnos amablemente a la dependienta, ella nos atendió con la misma atención, y por fin entre aquel montón de camisas encontramos una.
  Pero una entre 20 o más que me probé es una vergüenza, que no pueda elegir y ponerme la que más me gusta, teniéndome que conformar con lo que encuentro, menos mal que yo siempre me tomo las cosas con humor, que si fuera otra persona, estaría bastante jodido.  Gracias a todos estos fabricantes que se olvidan de  las personas diferentes.

                                               JOSE PEDRO
                                     26 DE OCTUBRE DE 2012


 

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